MR. GODÍNEZ - #COFFEEBREAK

domingo, noviembre 24, 2019


Mañana hará un mes más desde que me uní a la vida godín, y aunque yo sé que dije en mi primer post aquí en el blog que le iba a machetear más y así y asá, la verdad es que es bastante tiempo (más de un mes) el que tenía sin pasarme por aquí y no hay más justificación que esa: work, work, work, work, work, work; como diría mi amix Rihanna.

Uno de los últimos posts en mi anterior blog fue una emotiva entrada a modo de despedida para mi anterior empleo, el cual era más o menos una especie de antro/bar LGBT. (Sí, así le vamos a decir).

Me fui porque la necesidad me hizo migrar hacia otro empleo, uno más serio y formal, y porque ya no estoy en edad de andar vagando por la vida sin meterle ni un cinco a mi afore. Por un trabajo 'más serio' habría que entender uno de oficina, con horarios fijos y tiempo medido hasta para ir al baño. Yessss, ¡uno de godín! 

Anteriormente, de los pocos empleos que he tenido, todos eran muy simplones: vendedor de billetes de lotería (María Mercedes me viene quedando floja); mesero y cocinero en restaurantes y sí, en un club LGBT también. El detalle es que el godinato ha sido una experiencia totalmente nueva para mi y quería compartirles un poco de esta vida que a veces es dura, pero, sobre todo en quincena, aguinaldo y utilidades, se sabe apreciar.

Obviamente hay mucho que contar acerca de todo el proceso que hubo antes de llegar a pasar seis horas sentado frente a una computadora: los filtros, todo el proceso de capacitación, los itinerarios y comentarios de gente que decía: 'si te van a dar el empleo' y otros de tipo: 'no te van a dar el empleo'. Y, ocho laaaargos meses después aquí sigo, desempeñándome muy bien en el puesto. Sin embargo, también ha tenido sus contras el enfrentarme a este tipo de vida laboral. Por ejemplo madrugar es complicado, más cuando toda tu vida has sido una persona que toda su etapa escolar la vivió en el turno vespertino (nocturno en la prepa, incluso, jajaja) de pronto tener que pararte cuando el sol todavía ni sale, quieras o no, sí te pega. Además, esto influye en que no me alcanza el tiempo. A pesar de que salgo a las dos de la tarde, la madrugación me deja tan cansado que a las seis de la tarde ya me quiero dormir. Obviamente por eso he descuidado bastante mis relaciones de amistad, porque hay días donde prefiero dormir temprano que irme a pasear, ya ni hablar de escribir para el blog; simplemente llego y me tiro a dormir. Una computadora es lo menos que quiero ver y en cuanto a hacer llamadas ya casi que tengo en modo avión el teléfono 24/7 aunque ande en puro camión.

Me pregunto qué se sentirá vivir el sueño influencer: dormir unas horas más y no tener que salir de casa para poder trabajar. Me imagino que igual tiene sus pros y contras, como esto, pero con lo malo que soy administrandome creo que la seguridad social, el ahorro automático para el retiro y mis prestaciones no las cambiaría por nada... de momento, claro. Jejé. Hasta que no me anime a intentar la vida emprendedora aquí andaré. 

Aún así he aprendido de cómo se manejan este tipo de empresas, la jerarquía y funciones de cada puesto; la verdad es que sí me visualizo intentando alcanzar algo más allá de mi puesto actual. El otro año lo dirá. 

He conocido gente nueva y eso es lo mejor de todo, que aún siendo todos godínez, podemos charlar y hacer más llevadera nuestra estancia. Además claro de que descubres todo un nuevo panorama en cuanto a formas de pensar o historias de vida, que es lo más interesante. No sólo con los compañeros, también a veces mediante el trato directo con los clientes. Y se siente muy bonito cuando estos te reconocen lo que haces.

Veo que cada uno de mis amigos, poco a poco, va llegando al momento de afrontar la vida adulta y, sí en algún momento, llegaran a terminar en una oficina no puedo más que darles un par de consejos a como yo lo vivo.

- La rutina empieza dos horas antes de la hora de entrada, en mi caso es a las cinco de la mañana, así que tómate tu tiempo para armar tu tuppercito, créeme que es lo MÁS importante y todo gira en torno a eso. Te ahorra tiempo y dinero en el break. 

- Sal de casa con, mínimo, cinco minutos antes de antelación. Así no se te pasará el camión y, aunque irás como sardina, por lo menos la puntualidad la vas a mantener. Jajajaja.

-Ve lo más presentable que puedas, sin sacrificar comodidad. ¡Yo nunca había usado un reloj hasta que inicié en esto! (la verdad ni sabía leerlo, hasta hace poco aprendí, pero un reloj siempre se ve elegante. JAJAJAJA).

- Sé feliz. No te presiones demasiado, trabaja justo para lo que te pagan y recuerda que después del trabajo tu vida sigue y tienes que aprovecharla al máximo. 

¡¡Ojalá yo también pusiera estos consejos en práctica!!

Nos leemos despues.

-Gls

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